A mediados de diciembre, viaje a Asturias a ver a la familia, y de paso darme una vuelta por la zona donde con posterioridad, iba a transcurrir un curso de kayak en el que he tenido el placer de participar.
Aunque la zona ya la conocía, siempre es conveniente, inspeccionar previamente la zona donde uno va a desarrollar su actividad profesional....
Bueno, a lo que vamos, con 4 mts de mar de fondo, lo de pasearme por cabo Peñas...¡Como que no! , más que nada por el desembarco...
En fin que no tuve más remedio, que tras madrugar, dirigirme a la playa del Arbeyal en Gijón, y darme una vuelta por el Musel. Y así fue, una vuelta a los aparejos es lo que me dí, porque tras un par de horas o tres a curri y a fondo, ni una trístisima picada!!!
Así que a las 10:30 de la mañana, decidí salir y tirar para la ría de Villaviciosa a probar fortuna, aunque con un resultado similar.
Ya en la ría, la corriente tiraba lo suyo, y en la desembocadura, como ya había observado con anterioridad, la salida era casi imposible, pues la barra que se forma en su frente estaba mostrando una muralla de olas insalvable, o al menos insalvable sin remojarse y arriesgarnos más de la cuenta.
Por la ria decidí cacear, pero lo único que conseguía era enganchar algas una y otra vez.
¡¡ Ya no recuerdo la emoción que se siente al notar una picada !! jejeje
Goltziana Solaris de Nordeskayak.
A la izquierda el puerto de El Puntal, a la derecha la ría.
Tras el malestar del día anterior, durante cuya tarde la pase en casa destemplado y con molestias, comencé a replantearme si salir el domingo. Las previsiones empeoraban, con bajada fuerte de temperaturas. oleaje superior a los 4 metros y fuertes vientos. Todo apuntaba a quedarme en casa descansando, y eso hubiera sido lo lógico, pero aún así me resistía a volverme a Madrid sin haber disfrutado un día más de la soledad sobre mi kayak en el cantábrico.
Sobre las 6:30 de la mañana, me levanto, aunque llevaba varias horas inquieto y despierto. La cabeza parece haber dado un descanso, y la ilusión puede contra la razón. ¡ Qué narices voy a pescar !
Tras 20 minutos de coche, llego al Arbeyal...¡Un frio de narices! Me abrigo, y preparo el kayak y los aparejos. Esta vez mi idea es probar a fondo, para evitar palear demasiado y sobrecargar el cuello.
Arco Iris sobre el Musel.
A oscuras comienzo a palear, con una lluvia intermitente que me acompañará en toda la jornada mañanera.
Mientras llego a la zona elegida, largo unos raglous con un señuelo de profundidad...nada de nada, además en esta ocasión el Musel no me ofrece un amparo total a los elementos, y el fuerte viento levanta un oleaje incómodo al paleo. Pronto me encuentro frente a uno de los espigones donde decido probar a fondo, pero el viento no me concede la tregua que yo esperaba, y al no haber traído el ancla de capa ni el rezón, la tarea se me va a mostrar casi imposible.
Arco Iris de fondo.
De cebo utilizo langostino, pero este estaba demasiado blando y al ser un inexperto con mayusculas en esta modalidad, no lo llevaba licrado, por lo que me duraba sobre el anzuelo un suspiro...de vez en cuando notaba las pequeñas picadas de la morralla, pero nada, salvo alguna picada fuerte, que tras una corta pugna, dio como resultado unos anzuelos más limpios que cuando los saqué de la caja.
Puesto que mantener la posición era harto difícil, decido dejarlo, y probar a curri por la zona cercana al acuario. De camino, mi retina divisa tras de mi l nacimiento del Arco Iris sobre la zona portuaria del Musel, entre gruas y edificios y hierros, la belleza efímera se hace patente, primero timidamente, para posteriormente crear un puente de unión entre la tierra, el cielo y el mar.
Punta Santa Catalina y Cimadevilla (Gijón)
Solo esta visión hizo que me mereciera la pena el esfuerzo de madrugar, y pasar frio. Esto es lo bonito de la vida, que nunca sabemos que nos espera a la vuelta de la esquina, y en un instante, un día gris puede tornarse colorido y alegre.
Bueno, pues nuevamente continuo con el puente de la Almudena en el mes de noviembre, si el día anterior pase la mañana y la tarde en las proximidades de la ría de Avilés, hoy puesto que las previsiones daban oleaje entorno a los 2,5 mts, para asegurar me dirijí nuevamente al Arbeyal, mi refugio para el mal tiempo...
A las 6:30 horas me levanto, y está lloviendo de lo lindo, lluvia que me acompañó todo el trayecto en coche y parte de mi navegación...
Además si el día anterior había gozado de unas temperaturas buenísimas para la época del año en la que nos encontrábamos, hoy el termómetro se había derrumbado unos 10º C o más, por lo que el frio se hacia notar.
Salgo a palear y en cuanto tomo algo de profundidad, dejo caer una metralleta de raglous fosforescentes y un down deep husky jerk.
Nubarrones amenzazantes.
Sierra (Xarda xarda) prendido del raglou.
Palada a palada, me alejo de la playa, y sobrepaso la primera escollera, a medio camino entre el primer y segundo espigón, la caña se dobla con fuerza...¡Comienza la pelea! Al otro lado de la linea, la pieza se pega unas buenas carreras, hasta que por fin logro tenerlo a mi vera. ¡¡Un serrucho!! He tenido suerte, mejor no podía comenzar el día...lo extraño es que aprecio que la metralleta viene hecha una madeja, y todo ello debido a que el pez, en lugar de venir enganchado del minnow, estaba prendido del raglou...!
A la cabeza me vienen recuerdos de otra ocasión en la que cuando ya tenía el sierra a tiro de piedra, sus afilados dientes, sesgaron el sedal...con tal recuerdo, me apresuré a asir la pieza y subirla a bordo, para evitar su perdida...¡Un milagro que no me cortara la linea!
1´9 kg dió de peso el animal.
Tras este lance, continuo paleando por la zona, y al poco nuevamente obtengo una picada, más brutal aún si cabe. Esta vez la lucha es mucho más reñida. Metro a metro voy acercando la pieza, pero cuando pocos metros me quedaban, la tensión desaparece, y la pieza había escapado.
Decido alejarme de la zona para investigar por otros lares, y compruebo con la mirada que hacia el cabo San Lorenzo, el oleaje no parece ser muy fuerte, por lo que decido salir del puerto, y realizar una excursión por los alrededores de Gijón.
(Ya os iré poniendo los videos del resto de la jornada, aunque os aviso, no tuve máscapturas...)
Domingo 14 de octubre, último día del puente del Pilar.
Playa del Arbeyal.
Astilleros de Gijón.
El sábado al acostarme dudaba si salir el domingo o no, el motivo no era otro que las previsiones meteorológicas eran malísimas, en el windguru el rojo era el color predominante, todo ello se traducía en olas de 3´5 mts y rachas de viento de 90 km...
La idea de darme un madrugón para padecer estas inclemencias me daba algo de pereza, aunque en el fondo me gusta palear con lluvia y viento.
Finalmente, me lo pensé y pa tres días que estaba en la tierra, tenía que aprovechar cualquier ocasión, así que pase la noche pendiente del ruido de las ventanas...
Con lluvia y viento embarqué en la resguardada playa del Arbeyal
¡¡ Como aguanta el temporal el Musel !! Bajo la protección de los espigones del Musel, pude aprovechar una jornada que de otro modo hubiera sido imposible en un cantábrico embravecido. Eso si, del viento y la lluvia no me libraba nadie.
Aquario de Gijón.
Lubina captura y suelta.
Comienzo a palear pegado a los muelles de los astilleros de Gijón, para finalmente entrar en los viejos muelles donde actualmente se ubica el acuario de Gijón.
Allí tuve la sorpresa, pues en tanto en cuanto ya estaba saliendo de la zona, la caña se arquea y el carrete comienza a silbar...tras pelear un rato, y pensando que la pieza había escapado, consigo poner en seco una lubina de talla mínima, la cual me dispongo a desanzuelar para soltar, pero veo que viene malherida por un costado, y no por un triple. En la lucha, hubo un momento que note como un gran roce, y debió de ser alguna roca contra la que se rozó. Fruto de esta herida no pude soltarla como hubiera deseado.
Una pasada más por la zona, y otra lubina de similar talla, pero que en esta ocasión vino en perfecto estado.
Playa de Poniente.
Playa de Poniente.
Apunto la proa del kayak hacia la cercana playa de Poniente, donde el oleaje batía de forma inusual. Las tonalidades grises del cielo contrastaban con el verdor de las aguas.
Sigo mi periblo hacia el puerto deportivo, junto a la zona de Cimadevilla, conforme me acerco, el temporal toma fuerza y la lluvia y el viento aumentan su intensidad.
Mi intención es hacer alguna foto y regresar al Arbeyal, pero según llego a puerto tengo frente a mi en uno de los muelles a la patrullera de la guardia civil con su dotación entrando y saliendo ajetreadamente...pronto reparan en mi, y mi dilema es si salir y arriesgarme a que me llamen la atención (o algo peor, jejeje ;-) )
Así que como chico bueno me quedo por los pantalanes esperando que el temporal baje su intensidad, o la tripulación se vaya...
Llegando al Puerto deportivo y Cimadevilla.
Puerto deportivo.
Finalmente aprovecho un ligero paron para salir, aunque conforme dejo atras las instalaciones portuarias, el temporal arrecia y el viento cobra una intensidad tal que hace jirones de espuma blanca con las olas, las cuales barren mi cubierta y me ciegan la visión...¡Una gozada, la lluvia me empapa, pero las agresiones de los elementos me hacen sentir Vivo! (Siempre teniendo en cuenta que el entorno era totalmente seguro, ojo! )
Una gozada de día, y además pese a que no pensaba que podría pescar nada, al menos tuve un rato de entretenimiento.
La mañana en cabo Peñas, y a la tarde, puesto que la cosa se ponía fea, decidí ir a Gijón, a la playa del Arbeyal. Nunnca había estado allí, pero tenía referencias gracias a los blogs de muchos compañeros, como Daniel y Juan Manuel, entre otros.
Dadas las fechas no me resultó dificil aparcar. El entorno si bien no es de mi total agrado, por tratarse de una playa urbana enclavada en un macropuerto como el Musel, tiene sus claras ventajas...duchas, parking cercano, pero sobre todo un embarque comodísimo, puesto que al reguardo de los espigones, esta playa esta protegida del más mínimo oleaje, por lo que me pareció embarcar en una piscina...
Además para alegrarme la tarde, el Sol decidió ser generoso, y asomarse de cuando en cuando para mi mayor comfort.
Según entro al agua, veo una embarcación caceando. Yo hago lo propio cerca de una de las escolleras, tras sobrepasarla veo numerosas embarcaciones fondeadas a la búsqueda de los calamares. Sigo adentrándome en el mar, con apenas oleaje.
Ocaso en Gijón.
El super espigón del nuevo Musel para el mar de 2,5-3 mts que reina en el exterior. Todo hay que decirlo, esta protección la tenemos con oleaje procedente del cuarto cuadrante ( proveniente del W y WN) sigo caceando pero no obtengo ninguna picada...de cuando en cuando paro y pruebo un poco con los jigs, pero sin fortuna.
El sol va descendiendo rápidamente, y cambio de rumbo, hacia Cimadevilla, ahora mismo me encuentro en mitad de la ensenada del puerto. Ya con mi nueva dirección, noto una picada en la caña, pero cuando la muestra se encuentra a escasos metros del kayak, el pez se revuelve y logra zafarse del señuelo.
El Ojo del horizonte.
Tras unas pasadas infructuosas, tomo dirección al Arbeyal, con la oscuridad ya asomando. Cuando estoy a unos 400 mts de la playa, frente a la escollera, dejo caer a boleo pues no llevo sonda, un Jig Williamson rosa con un pulpito acoplado. La linea va saliendo del carrete hasta que llega al fondo, cierro el pick-up y ¡¡Zas!! algo se ha enganchado...la profundidad debe de rondar escasamente los 8-10 mts, y sea lo que sea que hay al otro extremo de la linea, ofrece una lucha que me desconcierta, apenas tira, más bien estoy izando un peso...ya cerca de la superficie, y con la escasa luz que queda, veo una silueta...¿Qué es eso? ¡Co.. un pulpo!
¡¡Y ahora que hago!!
Ese fue mi primer pensamiento, a oscuras en un kayak cerrado como le echo mano sin que el me la eche a mi...
El bicho pesaba lo suyo, porque apenas podía sacarlo del agua (2 kg). Decido llevarlo hasta la playa, para poder manipularlo allí con más facilidad.
Decido soltar algo de linea para arrastrarlo, pero es casi imposible avanzar, pues el tio se abre como un paraguas, y ofrece una resistencia al avance tremenda, así que lo acerco a la proa de mi kayak, y el solito se agarra con firmeza a mi proa. Y así como un polizón me lo llevé hasta la orilla, donde tras batallar un buen rato con él (se agarra a todo, kayak, pala, escarpin...) logre desengancharle el anzuelo.
Solo puedo poneros alguna foto, porque toda la acción de pesca sucedió a oscuras y no pude grabarlo en video.
(Menos mal que estaba junto a una tranquila playa...mucho he aprendido con esta experiencia...y lo que me queda...uffff!!!!!)