...continuamos con el relato de la jornada en El Portil.
El Sol sobre el mar.
Momentos de soledad para reflexionar y relajarnos.
Tras la captura de la caballita, y con el ocaso del Sol, me dirijo hacia la Punta de la Flecha, para de allí dirigirme hacia el Portil. A la altura del extremo de la Punta, la corriente vaciante de la ría del Piedras, forma una serie de remolinos y olas juguetonas. Hay que andarse con algo de ojo, porque un despiste puede traducirse en un inesperado vuelco. El caso es que atravesando la zona de bajos y oleaje, aún tuve una nueva picada, aunque en este caso se trataba de una lacha. (Ya casi me había olvidado de mis "amigas", raro era que no aparecieran...pal agua de nuevo) Conforme recuperaba linea, la corriente me iba desplazando hacia el oleaje, de modo que en algún momento la situación se volvía algo incómoda.
Finalmente superada la zona de confluencia de corrientes, con el empuje de la corriente, desembarco en la playa de El Portil, nadie, absolutamente nadie a mi alrededor. La sensación de paz y tranquilidad es tremenda, un verdadero lujo que en determinadas zonas, solo podemos tener en estos frios meses.
Por cierto como comentario respecto al nuevo soporte para la cámara, comentar que hizo su cometido a la perfección, como podeis ver el plano de grabación es lo suficientemente alto para proteger la lente de pequeñas salpicaduras, y abarcar al mismo tiempo un buen campo de visión.
Pero lo mejor es la comodidad con la que puedo pasar de grabar la proa del kayak, a un lateral o dirigir la lente hacia mi. Una mano es suficiente y la cámara se sujeta firmemente
Gaviotas levantando el vuelo al atardecer.
Gaviotas sobre la punta de "La Flecha"
Encuentro de corrientes junto a la Flecha.
Es una pena que tengamos prohibida la navegación nocturna, ciertamente un kayak no es una embarcación muy segura, por eso en zonas menos "expuestas" hay días que me gusta acariciar un poco el manto de la noche.
La experiencia desde luego que es tremendamente enriquecedora para los sentidos, solo teneis que fijaros en como el amarillo deja paso al naranja, este a los tonos rojizos, tornandose el cielo rosa violáceo, para luego dejar paso a un azul cada vez más oscuro...Son momentos de tranquilidad absoluta:
Tú, La Mar, y el sonido del viento, las olas y las gaviotas.
Hoy me tocaba estrenar el nuevo soporte de la GoPro. El día anterior en Matalascañas tuve un bolo tremendo, aunque las imágenes de mi retina compensan el fiasco.
El listón paisajistico estaba alto, así que tomo la decisión de cargar el kayak sobre el coche, y dirigirme nuevamente al Portil, y a la Flecha de la playa de Nueva Umbría, con la esperanza de obtener alguna captura.
Esta vez en lugar de madrugar, me dispongo a disfrutar de la puerta del Sol...¡Y vaya si la disfruté!
El día espléndido: buena temperatura, ausencia de viento y calma, mucha calma...
Tras preparar todo el equipo, cámara montada sobre la cubierta, me dispongo a embarcar. Mis primeras paladas, me dirigen hacia la desembocadura del río Piedras, para de allí dirigirme al exterior de la flecha...voy paleando por la solitaria playa virgen de Nueva Umbría, que se prolonga a lo largo de varios kilómetros, hasta la localidad de La Antilla.
Paleo próximo a la orilla, como a unos 5-10 mts, con una profundidad entorno al metro de agua. A mi derecha voy dejando un gran bando de gaviotas y de ostreros que a mi paso alzan el vuelo desordenadamente. Tras un ratito paleando, comienzo a alejarme de la orilla, cuando de pronto noto un tirón...¡¡Olé!! Algo tira de la linea, y parece de medio porte. Primeramente dispongo el kayak perpendicular al oleaje y me alejo algo de la orilla, para evitar sustos...
Baila
Tras el tira y afloja, que no pude grabar, saco una baila de 850 gr, una bonita pieza que me hace olvidar la jornada del día anterior. Qué sensaciones más indescriptibles sentimos cuando tenemos una picada y nos disponemos a pelear la pieza.
Tras la captura, doy un par de pasadas por si doy con un banco, pero no tengo suerte...
Puesta de Sol desde Nueva Umbría.
La puesta de sol, por momentos me parece cada vez más bella, y me dispongo a acudir a su encuentro: agarro la pala, y con ritmo, me adentro en el mar una distancia considerable, tras lo cual me relajo y observo todo a mi alrrededor. Momentos para la reflexión.
Tras este paréntesis, doy media vuelta, y me dirijo a la costa. A medio camino noto algo de resistencia en la caña, que tras recoger linea, se traduce en una preciosa caballita...
Acabó de rescatar el estreno de la Fiji, Goltziana, de mi hermano David, las navidades del 09/10.
Nos desplazamos hasta la localidad de El Portil, y como era lógico para la época, pudimos disfrutar de paz y tranquilidad...sobre todo para aparcar.
La localidad onubense de El Portil, se encuentra situada cerca de El Rompido, y justo en la desembocadura del río Piedras, donde la sedimentación, ha creado una barra de arena "La Flecha", que discurre a lo largo de varios kilómetros, separando el río del océano.
La Flecha, cuyas playas podríamos considerarlas casi vírgenes, gracias a que el acceso a ellas, es solo posible cruzando la ría en una embarcación, o andando varios kilómetros por la orilla desde la localidad de Islantilla, amén de un parking situado a medio camino. Todo ello, hacen de ella una playa poco frecuentada incluso en los meses estivales.
De nuestro paseo, lo que si que pudimos apreciar, es como la fuerza de los temporales, han ido comiéndose la playa a pasos agigantados, cosa que se puede apreciar en el estado en que quedaron las pasarelas de madera, para evitar la degradación por el tránsito de personas. Aunque en el Portil es aún más patente, viendo la distancia entre la primera linea de edificaciones, y la marca de la pleamar.