Los pesqueros de la ría al contraluz del amanecer.
Pequeña saboga.
Un nuevo madrugón,, salgo de la ría acompañado por el revoloteo de las gaviotas, y pronto obtengo un par de picadas de pequeñas sabogas. El Sol va asomando poco a poco y los pesqueros me acompañan en la salida de la ría.
Pesquero entrando en la ría.
En cuanto me encuentro a una milla de la costa, las caballas van apareciendo, y se van produciendo sucesivas picadas, todas ellas al pequeño raglou que llevo en unido al triple de la cola del down deep husky jerk.
Trato de alejarme un poco más, pero tengo que desistir por la abundancia de trasmayos que me hacen imposible avanzar caceando.
Caballa.
Ya tras media docena de caballas regreso a la ría, donde aún me espera una sorpresa, conforme avanzo, la caña que suelo llevar se dobla contra mi pecho, la suelo llevar allí para mayor rapidez y evitar desequilibrios en caso de fuertes picadas. Tras luchar contra el animal y la corriente saco una bonita lubina.