A finales de septiembre, tuvimos dos días de grandes lluvias, y aprovechando la coyuntura, el sábado fui al pantano de san Juan...¡Estaba solo! Apenas 3 pescadores en todo el pantano....
Era el reencuentro con mi verdadero kayak, el Aqua de Qajaq...¡¡ No lo recordaba tan estrechito !! jejeje
Lo primero fue darle un buen lavado en la orilla, pues casi llevaba un año sin mojarse, y el polvo había transformado el blanco en gris. Una gozada navegar con él, aunque reconozco que en el mar a la hora de pescar no se comporta igual...demasiado nervioso, demasiado!!
La mañana era fresca, y las nubes amenazadoras, pero por suerte, las previsiones de fuertes vientos fallaron, y pude disfrutar de una estupenda jornada en kayak.
El Yelmo.
Cofio.
En esta ocasión si que me lleve la caña, aunque no tuve suerte, y ni una misera picada, aunque esto de pescar en pantano, reconozco que no es lo mio...hay que ser muy fino, y yo soy muy brutote pa este tipo de pesca...pero aún así me lo pase como un enano probando un poco de spinning...
A lo largo del recorrido, me adentre en el ramal del Cofio, aunque la duda me asaltaba, pues creo recordar que había prohibido la navegación a lo largo de este brazo del pantano...el motivo lo desconozco, tampoco se si esta prohibición afecta por igual a todo tipo de embarcaciones, puesto que nada tiene que ver un simple kayak con una motora...
El ramal del Cofio estaba precioso, el agua quieta como un espejo, y las paredes del Yelmo habían reverdecido con las lluvias...lo mejor el olor a tierra y hierba mojada que racargan las pilas a los que por desgracia vivimos en una ciudad tan infernal como Madrid.
Ya cuando me iba, me crucé con un compañero que también estaba probando a curricán y que por lo visto había tenido mejor suerte que yo, con dos picadas fallidas, pero al menos dos picadas.
Muchas veces, pasamos por un lugar cientos de veces, y lo que creemos conocido, nos sorprende y asi descubrimos para nuestra sorpresa lugares de ensueño. Este es el caso del día de hoy. Tanto la playa de Bayas, donde he ido a correr o a surfear, como la isla de la Deva por donde me aventuré por primera vez en esto del kayak de mar, me eran conocidos. Y tuvo que ser la casualidad, la que me llevó un día de paseo con mi familia por la senda costera situada por encima del cabo Vidrias, a observar que toda la base de los acantilados, que en pleamar presenta unas calitas de cantos rodados, en la bajamar formaba una playa de arena, con cierta continuidad, que permitiría que nos desplazaramos por ella caminando...aparte, pude observar un arco de piedra en la playa de grandes dimensiones. ¡La cabeza ya andaba rondando la idea de acercarme con el kayak!
(Embarcando en Bayas)
Y la ocasión se presentó un día soleado, que decidimos ir a la playa de Bayas, con lo cual me podría acercar en un momento a observar la zona.
Tras preparar el kayak, y despedirme, salgo a navegar. Pronto me doy cuenta que me he olvidado ponerle la tarjeta a la cámara de video, por lo que de momento, solo puedo hacer fotos. Una vez llegado a la base de los acantilados, me dirijo hacia el gran arco de roca, que en pleamar sería posible pasarlo con el kayak.
(Mi Aqua junto al arco)
(Vista de la Deva desde la playa de la Barquera)
Dejo mi kayak en la arena, y camino por la playa, en mi camino solo me encuentro con un grupo de gaviotas, y algún que otro cormorán. Justo al pie del acantilado, descubro la posible entrada a una cueva, me adentro en ella para comprobar su tamaño, y según mis ojos se van acostumbrando a la oscuridad, descubro que es posible entrar con el kayak, siempre y cuando la mar este tranquila, el suelo es de arena, por lo que no hay riesgo. El tamaño de la cueva es mayor de lo que pensaba, y descubro tras dar un giro de 90º, que presenta una doble salida por el otro lado de la misma. ¡¡ Realmente espectacular y bella !!
(Dentro de la cueva)
(la Deva, vista desde la cueva)
Esta es una de las motivaciones que le llevan a uno a desplazarse en kayak, el descubrir para uno mismo estos lugares recónditos y llenos de encanto.
Tras hacer unas fotos, decido cambiar la tarjeta a la cámara de video, y volver a mi kayak, para dirigirme a la Isla de la Deva, la más grande de la costa asturiana, y situada a unos 350 mts de los acantilados.
Por problemas de conexión, no he podido subir antes este último vídeo de la travesía.
Seguimos en la Praia das Catedrais, donde podemos disfrutar de las evoluciones de Manolo Pastoriza, tanto surfeando, como adentrándose en los menores resquicios.
Siento no haber podio plasmar en un foto o un video, el momento en el que tras meterse en una cueva, con salida, yo voy siguiendo a Lordes, y me doy cuenta que Manolo, no está a la salida de la misma, me fijo en una gran estrechez, y veo que al otro lado, está Manolo, indicándome que pase, como pienso que debe haber otro lugar de paso, miro y remiro...pero no, ¿¡Manolo ha cruzado por ahí...!! Alucinados y estupefactos, para poder pasar, dejo la pala a lo largo de la cubierta y con sus manos sobre la pared, consiguió evitar las sacudidas del oleaje...¡¡¡Un Genio!!! ( Lourdes pasa en el minuto 3:30 y detrás de ella, a la salida la cámara queda por unos instantes grabando el lugar por donde pasó Manolo)
¡¡Da gusto ver como ama este deporte, y como disfruta cada ola, cada rincón,y cada momento sobre el kayak!!
Tras dejar atrás as Catedrais, vamos llegando al Concejo de Barreiros, donde tras entrar en la ría de Foz, y desembarcar en la recogida playa de Anguieira, el club Altruán y Fefo, nos han preparado una carpa con deliciosas empanadas varias, tortilla, lacón asado, vino, cerveza, y de postre fruta y carajillos del profesor.
Una deliciosa y reponedora comida, donde charlamos, comemos y nos prometemos vernos un año más tarde en el mismo lugar.
¡¡ Gracias al Club Altruán, a Fefo, a Tito, y a los compañeros, así como al equipo de las lanchas de apoyo !!