Pues nada, continuo con mi relato de mi primera tarde en cabo Peñas tras más de tres meses sin tocar el agua salada...
Tras la picada, decido irme a trastear un poco cerca de los islotes, y probar un poco la pesca a fondo, pero reconozco que salvo que esté exhausto, no suelo dedicarme a esta disciplina, y es donde más tengo que aprender...pero quedarme quieto tras tantos meses...cuesta, cuesta mucho, aún así le di un tiento pero sin exito...claro está que tampoco llevaba la sonda, la cual finalmente igual decido poner a la venta, porque tras un par de veranos solo la he usado en 5 contadas ocasiones...el resto del tiempo, por no añadir parafernalia...voy a ciegas fijándome solo en la carta naútica...
Pues nada tras un rato a fondo, vuelvo a darle al curri, obteniendo un nuevo verdel, que sería el último de la trade. El sol ya esta bajo y hay que regresar mientras de camino voy pensando en que hacer al día siguiente...
Ya en Llumeres, tengo tiempo para observar los deterioros que los temporales invernales han causado en la playa y en el puerto...en cierto modo, la entrada con el kayak a la playa, ha mejorado, puesto que el talud que había, ha visto reducido su desnivel...
Por cierto, una de las cosas para mis más agradables de llumeres, es pasear descalzo por su playa de gravilla...es una delicia para los pies, un masaje en toda regla!!
Tras muchos muchos meses sin poder salir al mar, y muchos más sin tener siquiera una triste picada, llego el momento de poner fin a la mala racha...y que mejor sitio que en mi querido cabo Peñas.
Miercoles de la Semana Santa, que con permiso de mi mujer, salí de madrugada camino de Asturias. Tras llegar y comer con la familia, un poco de tiempo para hablar y reposar la comida, y en un rato estaba en el coche con el kayak cargado, y en dirección a Llumeres.
La temperatura totalmente estival, y la mar casi en calma, vamos que las prisas me podían a la hora de embarcar...
Ya en el agua, paleo en dirección al islote de Castro con el señuelo en el agua, pero sin ninguna picada...sigo hasta el Cabo Peñas, y tras pasar el Pegollo, decido probar como de costumbre entre los islotes.
La primera pasada no da fruto alguno, y decido acercarme algo más aún a riesgo de tener algún enrroque.
Una de las Xardas...
Tras varias pasadas, se produce ¡¡ La primera picada de la jornada !! Casi no me lo creía, un fuerte tirón, lo primero que hago es incrementar el ritmo de paleo, para tratar de clavar la pieza, y tras esto me alejo un poco de los islotes, para poder trabajar la pieza sin la incomodidad del oleaje de rebote producido junto a los islotes.
La pieza tiraba lo suyo, pero al cabo de un rato, noto falta de tensión en la linea, lo que me lleva a pensar que quizás se haya soltado, o que puede que este nadando en mi dirección...por suerte se trata de lo segundo, y finalmente consigo sacar un par de xardas de buen tamaño... (continuará)
Entre los islotes, el agua siempre se mueve, aunque el día este apacible.
Mi último día de pesca por Asturias este verano...para despedirnos, pues a donde siempre, a la playa de Llumeres, y de allí al cabo Peñas.
Nos damos un buen madrugón, para llegar con las primeras luces y con la bajamar, entramos por la rampa de acceso al agua.
De camino a Peñas le voy dando al curri a ver si entra algo, y salvo alguna xarda, nada que reseñar...tras dar unas pasadas por la zona, me pongo a lo que iba, a practicar la pesca a fondo...una modalidad que no suelo practicar, pero que me apetecía ir tentando, a ver que tal... desde luego que es relajante dejar tu kayak a la deriva, y esperar a que los peces piquen...si pican!
Como cebo, probé uno artificial que había visto por la red a algún compañero el Power Isome...y la verdad es que funcionar funciona...
Doblete.
En está ocasión tuve más suerte de lo habitual, y pude pescar alguna que otra xarda, amen de un montón de cabrillas las cuales según iba cogiendo iba soltando en su mayoría...peces de poco porte, que no obstante no hay que despreciar pues amen de hacernos pasar el rato, uno siempre aprende...
El subidón de la jornada me lo lleve cuando mientras andaba junto a los islotes frente a Peñas, veo desde las profundidades acercarse lentamente a mi kayak una sombra...distorsionada la imagen por el suave oleaje de la superficie, me pareció ver una gran cabeza...por la imaginación la primera imagen que me vino fue la de un escualo...sobre todo por la lentitud con la que se aproximaba....finalmente todo fue un susto, pues se trataba desde un ¡¡pez luna!! Pero con las primeras luces del amanecer, el oleaje y subiendo desde las profundidades, entenderéis que uno esta dado a pensar de todo...jajaja
Una lástima no haber sumergido la cámara para grabarlo, pero es que uno estaba más pendiente de la caña que otra cosa...
Hoy si ! Si bien el día antes no pude catar pieza, en esta ocasión si que pude darle a la manivela...
Lo primero fue el madrugón de costumbre, aunque en desplazarme desde Avilés a Llumeres, se me fue un tiempo precioso, pero a las 7:30 ya estaba en el agua paleando con la marea alta. No debía de llevar ni 300 mts de paleo, cuando la linea se tensa, y la caña se arquea...tras recoger, al final de la linea, me encuentro con mi primera lubina de la temporada en Asturias. Venía prendida de un Yokozuna Banderas en color blanco...muy del gusto de mi compañero Rebalaje y que en la oscuridad y las primeras luces ha demostrado ser muy tentador...(por cierto a los yokozuna, cambiarles los triples que no pinchan ni una aceituna)
El islote de Castro queda atrás.
Aún no había llegado a la altura del islote de Castro, y obtuve una segunda picada, pero se soltó a escasos 8 mts del kayak, por la forma de pelear, debía de ser otra lubi seguro.
Dejo atrás el Castro, y prosigo mi singladura hacia mi objetivo, el extremo más septentrional del cabo Peñas, el Sol se va dejando ver entre las nubes, y la mar permanece en calma. Ya en las proximidades de los islotes, la cosa se mueve un poco más y comienzo a buscar el rastro xardas, verdeles o sierras...
Retomo mis tres días vacacionales en Asturias previos a la Semana Santa.
Gaviota en un afloramiento junto al "Pegoyo" de Peñas.
Dándole al jigging pegadito al "Pegoyo".
Cabo Peñas.
...y nuevamente embarco en la playa de Llumeres. La previsión para hoy es de 2, 5 mts de mar de fondo y viento F4/5.
Como la última vez, al provenir el oleaje del W, el cabo proporciona una protección absoluta y embarco con tranquilidad y sin remojones.
Tras superar el islote de Castro, enfilo hacia el cabo. En esta ocasión el oleaje se hace más patente que dos jornadas antes, y el kayak se bambolea entre las olas como una cáscara de nuez. Pese a ello el kayak transmite seguridad, aunque aún sigo notándolo lento en comparación con el resto de mi flota.
Doy varias pasadas por los islotes en dirección hacia el mar sin éxito alguno, por lo que decido atravesar los pasos entre los mismos, pero obtengo el mismo resultado...parece que las xardas se han ido, o no tienen apetito con el jaleo que se monta en superficie.
Paso entre el "Pegoyo" y Tierra firme, al fondo la isla Erbosa.
Decido probar suerte a jigging, aunque con la fuerte deriva, se hace harto difícil conseguir que los señuelos trabajen bien, por lo que decido aproximarme a la punta del mismo cabo, quedándome a escasos 2 metros de las rocas, para así poder parapetarme. Nuevamente pese al oleaje, el kayak se muestra muy estable.
Estoy contento con esta adquisición, porque me permite pescar con un plus de tranquilidad, y puedo meterme en zonas complicadas sin miedo a los roces. Además en el caso de que un amigo se acerque, siempre tengo un kayak fiable para prestar.
¡Juanrra a ver si este verano coincidimos, el Ysak te espera!
Islote de Castro. Visto desde el W.
Castro o "La Tortuga". Cara W.
La hora de darse la vuelta se va acercando, así que doy media vuelta, para iniciar el regreso, pero en esta ocasión pegadito a la costa para no perder detalle...según voy paleando ¡ La caña se arquea brutalmente ! ¿Pícada? ¡ La tensión es muy fuerte y constante, sin tirones, por lo que deduzco que he enrocado! Confirmada la sospecha, tengo suerte y puedo recuperar el aparejo.
Cuando llego a la base del islote de Castro, me encuentro en el pedrero a un compañero probando suerte a lance ligero...yo por mi parte, sigo caceando lo más cercano al islote que los resaltes me permiten.
La jornada acabó sin capturas ni picadas, pero las sensaciones vividas y las imágenes que capto mi retina, compensan con creces este bolo. Desde luego que la zona es preciosa, y ahora mismo junto al verde de los prados y el contraste de la roca y la flora de las peñas, encontramos agua por doquier, dando al paisaje un mayor frescor si cabe.
Para la navegación en kayak, es asequible siempre y cuando se tenga un mínimo de técnica, condición física y estemos al tanto de las previsiones meteorológicas y de oleaje.
Último día del puente de diciembre. Hoya las previsiones dan una tregua en el cantábrico y la previsión marca olas de 1´8 mts. Decido probar fortuna y me dirijo a Llumeres.
Perfecto, la entrada a la playa está tranquila, y solo rompen pequeñas olas orilleras, pero eso si, la temperatura exterior es de 2ºC...
Bonito (Xarda Xarda)
Salgo del coche y la mezcla de humedad y frío se hace de notar, un frio helador, pero tengo que aprovechar mi último día en Asturias. Cuando finalmente consigo tenerlo todo preparado, mis manos están totalmente heladas. Me meto en el agua, y el contraste es tremendo, el calor relativo del agua pronto me hace recobrar la sensibilidad. Comienzo a palear hacia cabo Peñas, cuando consigo mi primera captura...¡¡Mi cubrebañeras!! Los triples del rapala se han enganchado a mi cubre, y no hay forma humana de soltarlos, por lo inaccesible desde mi posición de paleo, por lo que debo dar media vuelta y poner pie a tierra.
Cabo Peñas e isla Erbosa.
Islotes Merendálvarez.
Ya por fin de nuevo en el agua, el día es espectacular, el sol comienza a asomar y la claridad del día es increíble, con una visibilidad perfecta.
Paso junto al islote de Castro, y nada más dejarlo atrás tengo un buena picada. La lucha comienza, y en el video podreis ver lo dífícil que en determinadas ocasiones resulta pelear las piezas, en esta ocasión, el oleaje en la zona y la orientación del kayak, hizo que en ocasiones tuviera que sujetar la caña con una mano, y la pala con otra para tratar de mantener el equilibrio. Sin duda pescar con un kayak abierto es mucho más cómodo, y para muestra este botón.
El serrucho daría un peso de 2,6 kg, y tras su captura, proseguí hacia cabo Peñas, donde la luz del día lo hacia más hermoso que de costumbre. El oleaje batía contra los islotes, y a mi paso cerca de estos, tuve otra buena picada, pero para poder pelear la pieza tuve que alejarme de la zona para evitar en parte el molesto oleaje, aunque en esta ocasión cuando tenía la pieza al alcance de la mano, en una arrancada se restregó contra la popa del kayak logrando zafarse, y dejando los un par de triples abiertos.
Llumeres.
2,6 kg
Por cierto en esta ocasión, estrenaba un original de rapala color S de 11 cm, un señuelo que en este día me dio un buen resultado, su único pero son los triples, demasiado pequeños para piezas de calibre.
La mañana la pasé con el kayak en el Musel (Gijón) y el viento era tremendo, no pude hacer grabación alguna, pues era una visita relámpago, y como no tenía pensado salir con el kayak, no me llevé la cámara acuática. De hecho tuve que ir a decathlon a comprar un chaleco de esos de 20 eurillos por si las moscas. Por suerte en mi maletero siempre llevo una pala.
El Cabo y "El Pegollo" de cabo Peñas, delante los islotes Merendálvarez.
A la tarde, el viento seguía azotando con fuerza, así que por no quedarnos en casa, optamos por darnos una vuelta por las cercanías de Avilés.
Luanco, Bañugues, Llumeres, cabo Peñas,Verdicio y por último la ría de Avilés.
Nos acercamos como os dije a cabo Peñas, y en vista del fuerte viento mi chica optó por quedarse abrigada en el coche...era impresionante, estando ambos en el interior, el viento zarandeaba el coche como si fuera un trapo.
Abrir la puerta ya exigió emplearme a conciencia, una vez fuera del vehículo, las rachas de viento me imposibilitaban el normal avance, no os quiero decir como era a cosa cuando me encontré al borde de los acantilados que conforman el cabo...¡¡ Impresionante !! Apenas era capaz de tenerme en pie erguido, y mucho menos mantener firme la cámara, incluso apoyándome en una barandilla.
Isla Erbosa vista desde el cabo.
Aunque el mar de fondo no era mucho, el viento según los informativos, superaba los 100 km/h y en algún punto llegaron a los 140 km/h. Al día siguiente y como consecuencia de dichos vientos la mar había subido bastante...
Ver como una zona donde suelo palear y pescar se había convertido en un infierno de rociones de agua que el viento giraba a su antojo, era algo que a uno no le deja impasible. Por momentos, me imaginaba allí abajo en aquellas condiciones, y sinceramente, no hubiera sido plato de gusto...con aquel viento me planto en Gijón en 5 minutos...pero palear en contra, del todo imposible para ningún ser humano.
El Castro, justo tras él, la ensenada de Llumeres, y tras el siguiente brazo de tierra, Bañugues.
Justo frente al cabo, pude avistar un carguero en dirección opuesta al viento, no creo que se pueda describir con palabras lo que trabajar en la Mar significa, y lo que en ella sus hombres llegan a sentir y padecer. Sin duda hay que estar hecho de una pasta especial.
En el video podeis ver al W del cabo la isla Erbosa, al frente del mismo cabo, los islotes Merendálvarez, donde más de un Sierra he conseguido sacar. Hacia el E n otra toma vereis el islote de Castro o "la Tortuga" como adivinareis por su peculiar forma, y justo tras este la ensenada de Llumeres.
En esta ocasión, aprovecho el pasado puente del Pilar para subir a la tierrina, ver a la familia, y por supuesto mojar los señuelos. Durante días, tenía la idea de dedicarme a probar la pesca fondeada, y el jigging. Una de las mejores formas de alejarme del encarcelamiento de vivir alejado del mar, era preparar plumas, y aparejos varios. Parte de mis previsiones, se fueron al traste al ir comprobando con el paso de los días, que las previsiones anticipaban oleaje y viento, por lo tanto las opciones pasaban por ir a currican, y probar los jigs o algo de spinning, si se daba la oportunidad.
Llegué a Asturias el viernes tras un buen madrugón, por lo que decidí ir a mojarme a la tarde. Una comida ligerita y pal agua tras una pequeña siesta reparadora. Los nervios por la emoción de poder volver al entorno en el que más a gusto me encuentro (el mar) me delataban por una sonrisa de oreja a oreja.
Verdel, Scomber Japonicus.
Día nublado y fresco, aunque afortunadamente el viento apenas si se hacía notar. Puesto que carecía de tiempo, directamente fui a embarcar a la rampa de Bañugues, al llegar vi que la tranquila ensenada presentaba series ordenadas de olas que si o si me iban a empapar. Me bajé del coche, para inspeccionar el acceso, y allí mismo junto a las barcas puestas en seco, me encontré con un veterano pescador de la zona curtido por los años en la mar, y que ahora disfrutaba de la misma como premio a sus años de sufrimiento.
Mantuvimos una agradable conversación, durante la cual me aconsejó ir a Llumeres, por encontrarse más resguardado del oleaje del NW, y porque en la bajamar acceder a la rampa de Bañugues sería harto complejo. Pese a mis reticencias iniciales a volver a desplazarme, decidí reconocer humildemente que aquel amable pescador sabía de lo que hablaba mejor que yo, por lo que subí al coche en dirección al cercano puerto de Llumeres.
No, no se equivocaba aquel hombre, pues Llumeres presentaba un mejor aspecto a la hora de embarcar, si bien en lugar de hacerlo en la rampa donde las oscilaciones de el nivel del agua, podían poner en riesgo la integridad de mi kayak de fibra ( En momentos como estos hecho de menos un autovaciable de plástico)
Decido que la mejor opción, es embarcar en la recogida calita que se forma entre la rampa y el espigón, si bien en marea baja quedan al descubierto algunas piedras, pero teniendo cuidado, tema solucionado.
Comienzo a preparar los bartulos para irme al agua, y cosas de la improvisación de acabar de llegar. Me doy cuenta que me he dejado el soporte para la Gopro, aunque por suerte llevo mi casco con un adaptador para la misma. No está de más llevar el casco cuando vamos a navegar cerca de rompientes rocosas. Es un elemento de seguridad que poca gente usa en kayak de mar, y menos cuando pescamos, pero que nos puede evitar males mayores en determinadas situaciones, desembarcos, rocas, etc...
Rápidamente, me meto al agua, en dirección al cabo Peñas, a ver si todavía queda algún serrucho por la zona. Comienzo caceando con un saxton slim unido a una metralleta de raglous fosforescentes que estrenaba. Quería ver que tal funcionaban en condiciones de poca luminosidad.
En cuanto me adentré y cogí algo de profundidad, volví a ponerle mi señuelo estrella para los serruchos. El down deep husky jerk, blanco de cabeza roja. Pasé tan próximo como pude al islote de Castro (la tortuga), las olas rompian en sus inmediaciones, por lo que para evitar enrocar, me alejé un poco del mismo.
Cabo Peñas e isla Erbosa.
Durante el trayecto, debido al oleaje, enganché en varias ocasiones algas, que me fastidiaron el paso por algunas zonas calientes.
Pasado el Castro, comencé a notar la mar de fondo, que para dicho día la previsión cifraba entorno a los 2 metros. En la ensenado que se forma entre el islote de Castro, y el Pegollo de cabo Peñas, tuve mi primera y a la postre única picada. El sedal comenzó a silbar de lo lindo, así que tras orientar el kayak, cogí la caña y comencé a luchar la pieza.
Conforme iba recogiendo linea, la lucha era más intensa, lo que en algún momento me llevó a pensar en la posibilidad de tener un serrucho.
La caña se doblaba de lo lindo, ya tenía un lomo plateado a la vista, pero con fuerza, daba una arrancada, y volvía a sumergirse...tras varios latigazos por parte de la presa, conseguí ponerla en seco. Se trataba de un Verdel de buen porte, que daría un peso de 830 gr.
(Se que mis capturas no son dignas de mención, pero en esto de la pesca soy como un niño que comienza su afición. Por ello me emociona cualquier captura, creo que a toda pieza como ser vivo que es debemos de guardarle nuestro respeto, y si hay que volver de vacio a casa porque no dan la talla, pues se vuelve. Al menos hemos tenido la oportunidad de estar en la mar).
La cosa pintaba bien, aún no había llegado al cabo, y ya había obtenido una bonita lucha. Ya en el cabo, junto al Pegollo, las olas batían sin piedad contra los pequeños islotes. Hoy no había nadie faenando en la zona. Estaba completamente solo ante este imponente muro de roca. Pasada tras pasada voy luchando contra el oleaje, aunque la gopro no refleja fielmente lo que allí había. Ni una sola picada, pero me daba igual, estar allí luchando contra las corrientes y el oleaje eran suficiente premio. Al fin y al cabo siempre fui piraguista antes que pescador.
Antes de irme, quería probar el Tail Dacer, de color azul y plata con el vientre rojo. Quería probar a ver si por debajo de los 9 mts había algo bajo la espuma. Pero no tuve la ocasión de batallarlo. El sol iba cayendo, y por prudencia, era hora de volver. Ya junto a Llumeres desembarco con cuidado con escasa luz.
Al poco la oscuridad era absoluta.
Tras testar la Goltziana Solaris en estas condiciones, mis impresiones son bastante positivas, lo cual no es más que una apreciación personal. Me estoy refiriendo a un kayak de mar cerrado diseñado para navegar con oleaje, y no para pescar. Para poder manejarlo en estas condiciones con eficiencia se necesita cierta experiencia. Cualquier kayak abierto nos dará mayor estabilidad en acción de pesca, y paleando, pero creo que con mala mar estos kayaks sacan a relucir su verdadera esencia. No es mejor kayak del mercado, ni el más estable, tampoco es el más rápido, pero es una buena opción, y asequible.
El Pegollo de Peñas.
(Quiero agradecer a unos pescadores habituales de Llumeres y miembros del club de allí, por ayudarme a subir el kayak, y por dejar los focos encendidos hasta que terminé de cambiarme. Ciertamente al apagar dichos focos la obscuridad era absoluta. Noche cerrada de película de terror.
Una de mis mayores satisfacciones desde que me inicié en esta afición por la pesca, es el poder compartir vivencias y conocimientos con otros. Por mi parte poco puedo aportar desde mi inexperiencia, pero no dejo de aprender de todos aquellos con los que hablo. El anciano de Bañugues un hombre amable y sabio, la gente de Llumeres encantadora.
A todos los compañeros de los foros que sigo, o aquellos con los que alguna vez he podido charlar desde la orilla, miles de gracias por compartir conmigo vuestro saber.
Y gracias a mi chica que "soporta" mis horas de ausencia.)