Bueno, pues nuevamente continuo con el puente de la Almudena en el mes de noviembre, si el día anterior pase la mañana y la tarde en las proximidades de la ría de Avilés, hoy puesto que las previsiones daban oleaje entorno a los 2,5 mts, para asegurar me dirijí nuevamente al Arbeyal, mi refugio para el mal tiempo...
A las 6:30 horas me levanto, y está lloviendo de lo lindo, lluvia que me acompañó todo el trayecto en coche y parte de mi navegación...
Además si el día anterior había gozado de unas temperaturas buenísimas para la época del año en la que nos encontrábamos, hoy el termómetro se había derrumbado unos 10º C o más, por lo que el frio se hacia notar.
Salgo a palear y en cuanto tomo algo de profundidad, dejo caer una metralleta de raglous fosforescentes y un down deep husky jerk.
Nubarrones amenzazantes.
Sierra (Xarda xarda) prendido del raglou.
Palada a palada, me alejo de la playa, y sobrepaso la primera escollera, a medio camino entre el primer y segundo espigón, la caña se dobla con fuerza...¡Comienza la pelea! Al otro lado de la linea, la pieza se pega unas buenas carreras, hasta que por fin logro tenerlo a mi vera. ¡¡Un serrucho!! He tenido suerte, mejor no podía comenzar el día...lo extraño es que aprecio que la metralleta viene hecha una madeja, y todo ello debido a que el pez, en lugar de venir enganchado del minnow, estaba prendido del raglou...!
A la cabeza me vienen recuerdos de otra ocasión en la que cuando ya tenía el sierra a tiro de piedra, sus afilados dientes, sesgaron el sedal...con tal recuerdo, me apresuré a asir la pieza y subirla a bordo, para evitar su perdida...¡Un milagro que no me cortara la linea!
1´9 kg dió de peso el animal.
Tras este lance, continuo paleando por la zona, y al poco nuevamente obtengo una picada, más brutal aún si cabe. Esta vez la lucha es mucho más reñida. Metro a metro voy acercando la pieza, pero cuando pocos metros me quedaban, la tensión desaparece, y la pieza había escapado.
Decido alejarme de la zona para investigar por otros lares, y compruebo con la mirada que hacia el cabo San Lorenzo, el oleaje no parece ser muy fuerte, por lo que decido salir del puerto, y realizar una excursión por los alrededores de Gijón.
(Ya os iré poniendo los videos del resto de la jornada, aunque os aviso, no tuve máscapturas...)
La mañana en cabo Peñas, y a la tarde, puesto que la cosa se ponía fea, decidí ir a Gijón, a la playa del Arbeyal. Nunnca había estado allí, pero tenía referencias gracias a los blogs de muchos compañeros, como Daniel y Juan Manuel, entre otros.
Dadas las fechas no me resultó dificil aparcar. El entorno si bien no es de mi total agrado, por tratarse de una playa urbana enclavada en un macropuerto como el Musel, tiene sus claras ventajas...duchas, parking cercano, pero sobre todo un embarque comodísimo, puesto que al reguardo de los espigones, esta playa esta protegida del más mínimo oleaje, por lo que me pareció embarcar en una piscina...
Además para alegrarme la tarde, el Sol decidió ser generoso, y asomarse de cuando en cuando para mi mayor comfort.
Según entro al agua, veo una embarcación caceando. Yo hago lo propio cerca de una de las escolleras, tras sobrepasarla veo numerosas embarcaciones fondeadas a la búsqueda de los calamares. Sigo adentrándome en el mar, con apenas oleaje.
Ocaso en Gijón.
El super espigón del nuevo Musel para el mar de 2,5-3 mts que reina en el exterior. Todo hay que decirlo, esta protección la tenemos con oleaje procedente del cuarto cuadrante ( proveniente del W y WN) sigo caceando pero no obtengo ninguna picada...de cuando en cuando paro y pruebo un poco con los jigs, pero sin fortuna.
El sol va descendiendo rápidamente, y cambio de rumbo, hacia Cimadevilla, ahora mismo me encuentro en mitad de la ensenada del puerto. Ya con mi nueva dirección, noto una picada en la caña, pero cuando la muestra se encuentra a escasos metros del kayak, el pez se revuelve y logra zafarse del señuelo.
El Ojo del horizonte.
Tras unas pasadas infructuosas, tomo dirección al Arbeyal, con la oscuridad ya asomando. Cuando estoy a unos 400 mts de la playa, frente a la escollera, dejo caer a boleo pues no llevo sonda, un Jig Williamson rosa con un pulpito acoplado. La linea va saliendo del carrete hasta que llega al fondo, cierro el pick-up y ¡¡Zas!! algo se ha enganchado...la profundidad debe de rondar escasamente los 8-10 mts, y sea lo que sea que hay al otro extremo de la linea, ofrece una lucha que me desconcierta, apenas tira, más bien estoy izando un peso...ya cerca de la superficie, y con la escasa luz que queda, veo una silueta...¿Qué es eso? ¡Co.. un pulpo!
¡¡Y ahora que hago!!
Ese fue mi primer pensamiento, a oscuras en un kayak cerrado como le echo mano sin que el me la eche a mi...
El bicho pesaba lo suyo, porque apenas podía sacarlo del agua (2 kg). Decido llevarlo hasta la playa, para poder manipularlo allí con más facilidad.
Decido soltar algo de linea para arrastrarlo, pero es casi imposible avanzar, pues el tio se abre como un paraguas, y ofrece una resistencia al avance tremenda, así que lo acerco a la proa de mi kayak, y el solito se agarra con firmeza a mi proa. Y así como un polizón me lo llevé hasta la orilla, donde tras batallar un buen rato con él (se agarra a todo, kayak, pala, escarpin...) logre desengancharle el anzuelo.
Solo puedo poneros alguna foto, porque toda la acción de pesca sucedió a oscuras y no pude grabarlo en video.
(Menos mal que estaba junto a una tranquila playa...mucho he aprendido con esta experiencia...y lo que me queda...uffff!!!!!)