El último coletazo de las pasadas navidades, fue tras darnos un paseo por Ayamonte y La Antilla...a la vuelta paramos en el Portil, para ver la última puesta de Sol junto al mar, y de paso hacer un par de lances en la desembocadura del río Piedras.
Aunque no iba vestido para la ocasión, en el maletero nunca falta una caña y unos señuelos...por lo que pudiera pasar...y en esta ocasión animé a mi chavala a que probara a lanzar...Debo decir que no lo hizo nada nada mal, a ver si consigo que tome afición de modo que me acompañe...en el kayak alguna vez se apunta, pero si le engancho con la pesca, para salir más...jejeje
...pedir una picada era mucho, así que habrá que ser paciente y esperar a la primavera y el verano....
Las puestas de sol en la costa onubense...de lujo ¡Como siempre! La tranquilidad de las playas en invierno, es algo que hay que saber valorar como el tesoro que es.
Un saludo!
...continuamos con el relato de la jornada en El Portil.
El Sol sobre el mar.
Momentos de soledad para reflexionar y relajarnos.
Tras la captura de la caballita, y con el ocaso del Sol, me dirijo hacia la Punta de la Flecha, para de allí dirigirme hacia el Portil. A la altura del extremo de la Punta, la corriente vaciante de la ría del Piedras, forma una serie de remolinos y olas juguetonas. Hay que andarse con algo de ojo, porque un despiste puede traducirse en un inesperado vuelco. El caso es que atravesando la zona de bajos y oleaje, aún tuve una nueva picada, aunque en este caso se trataba de una lacha. (Ya casi me había olvidado de mis "amigas", raro era que no aparecieran...pal agua de nuevo) Conforme recuperaba linea, la corriente me iba desplazando hacia el oleaje, de modo que en algún momento la situación se volvía algo incómoda.
Finalmente superada la zona de confluencia de corrientes, con el empuje de la corriente, desembarco en la playa de El Portil, nadie, absolutamente nadie a mi alrededor. La sensación de paz y tranquilidad es tremenda, un verdadero lujo que en determinadas zonas, solo podemos tener en estos frios meses.
Por cierto como comentario respecto al nuevo soporte para la cámara, comentar que hizo su cometido a la perfección, como podeis ver el plano de grabación es lo suficientemente alto para proteger la lente de pequeñas salpicaduras, y abarcar al mismo tiempo un buen campo de visión.
Pero lo mejor es la comodidad con la que puedo pasar de grabar la proa del kayak, a un lateral o dirigir la lente hacia mi. Una mano es suficiente y la cámara se sujeta firmemente
Gaviotas levantando el vuelo al atardecer.
Gaviotas sobre la punta de "La Flecha"
Encuentro de corrientes junto a la Flecha.
Es una pena que tengamos prohibida la navegación nocturna, ciertamente un kayak no es una embarcación muy segura, por eso en zonas menos "expuestas" hay días que me gusta acariciar un poco el manto de la noche.
La experiencia desde luego que es tremendamente enriquecedora para los sentidos, solo teneis que fijaros en como el amarillo deja paso al naranja, este a los tonos rojizos, tornandose el cielo rosa violáceo, para luego dejar paso a un azul cada vez más oscuro...Son momentos de tranquilidad absoluta:
Tú, La Mar, y el sonido del viento, las olas y las gaviotas.
Hoy me tocaba estrenar el nuevo soporte de la GoPro. El día anterior en Matalascañas tuve un bolo tremendo, aunque las imágenes de mi retina compensan el fiasco.
El listón paisajistico estaba alto, así que tomo la decisión de cargar el kayak sobre el coche, y dirigirme nuevamente al Portil, y a la Flecha de la playa de Nueva Umbría, con la esperanza de obtener alguna captura.
Esta vez en lugar de madrugar, me dispongo a disfrutar de la puerta del Sol...¡Y vaya si la disfruté!
El día espléndido: buena temperatura, ausencia de viento y calma, mucha calma...
Tras preparar todo el equipo, cámara montada sobre la cubierta, me dispongo a embarcar. Mis primeras paladas, me dirigen hacia la desembocadura del río Piedras, para de allí dirigirme al exterior de la flecha...voy paleando por la solitaria playa virgen de Nueva Umbría, que se prolonga a lo largo de varios kilómetros, hasta la localidad de La Antilla.
Paleo próximo a la orilla, como a unos 5-10 mts, con una profundidad entorno al metro de agua. A mi derecha voy dejando un gran bando de gaviotas y de ostreros que a mi paso alzan el vuelo desordenadamente. Tras un ratito paleando, comienzo a alejarme de la orilla, cuando de pronto noto un tirón...¡¡Olé!! Algo tira de la linea, y parece de medio porte. Primeramente dispongo el kayak perpendicular al oleaje y me alejo algo de la orilla, para evitar sustos...
Baila
Tras el tira y afloja, que no pude grabar, saco una baila de 850 gr, una bonita pieza que me hace olvidar la jornada del día anterior. Qué sensaciones más indescriptibles sentimos cuando tenemos una picada y nos disponemos a pelear la pieza.
Tras la captura, doy un par de pasadas por si doy con un banco, pero no tengo suerte...
Puesta de Sol desde Nueva Umbría.
La puesta de sol, por momentos me parece cada vez más bella, y me dispongo a acudir a su encuentro: agarro la pala, y con ritmo, me adentro en el mar una distancia considerable, tras lo cual me relajo y observo todo a mi alrrededor. Momentos para la reflexión.
Tras este paréntesis, doy media vuelta, y me dirijo a la costa. A medio camino noto algo de resistencia en la caña, que tras recoger linea, se traduce en una preciosa caballita...
Seguimos con videos anteriores al nuevo año, voy un poco atrasado...
El Portil.
Magnifico día soleado que aprovecho para coger el coche y desplazarme hasta el Portil, una zona estupenda para navegar en kayak, pues el rio piedras, ha formado con el paso de los años y años, una barra de arena que discurre paralela a la linea de costa, dando así lugar a una hermosa ría y a unas playas vírgenes en su otra margen.
Captura y suelta.
1,5 kg de lubina.
Ría del Piedras.
Embarco con una temperatura estupenda, todo lo que llevo puesto me sobra, y comienzo a palear en dirección a la punta de la flecha, que es como se llama al extremo de la barra de arena que ha formado una playa dunar ininterrumpida hasta Isla Cristina, para llegar hasta allí, deberemos de sortear numerosos bancos de arena, que forman unos bajos traicioneros con fuerte oleaje, pero que con buen tiempo solo nos exige la precaución de usar señuelos de poca profundidad.
Ría del Piedras, al fondo la barra.
Playa de la Flecha (Nueva Umbría)
Lo bueno de esta época, para mi la mejor, es la tranquilidad, pues no hay casi nadie, y las playas permanecen desiertas, apenas hay embarcaciones y pocos pescadores...en verano es otra cosa!
Una vez en la flecha, navego por la margen de cara al mar, y tras dejar atrás unas bandadas de gaviotas y ostreros, noto un fuerte tirón en la caña...¡¡Muy fuerte!!
Me alejo un poco de la rompiente, pues estaba navegando a escasos 5 mts de la orilla, allí donde rompía el oleaje. La lucha no es muy dura, casi es arrastrar un peso...¡¡Sorpresa, por fin!! Una lubina de buena talla, que daría un peso de 1,5 kg.
Tras la captura, me dirijo al interior de la ría a ver a algunos familiares que se habían acercado a pasear, del resto de la jornada, que fue breve, una caballita que regresó al agua.
Pese a que la Semana Santa ha sido más lluviosa de lo esperado, el 1 de abril el tiempo se portó francamente bien conmigo...y con la promesa de no pasarnos todo el día en el agua, me fui con mi chica a la localidad onubense de El Rompido, donde justo antes de llegar a las primeras urbanizaciones, hay una pista de tierra que te deja junto a la playa. Un acceso cómodo y con duchas.
Tras bajar el k2, nos disponemos a dar un paseo hasta donde nos apetezca. La ría del Piedras, es un entorno ideal para el kayak, pues esta separada del Atlántico por una franja de arena, que año tras año va aumentando, y que conforma la playa virgen de Nueva Umbría
Según paleamos, fijamos nuestro destino, en la vieja Almadraba, junto a la cual desembarcamos frente a los restos de un antiguo muelle, para evitar el fango de la inminente bajamar.
Es increible ver como la vegetación ha vuelto a colonizar la zona, y como en algunos puntos se hace literalmente impenetrable. Tras un paseo por las ruinas de lo que fuera la antigua Almadraba, y bajo la atenta mirada desde su nido de una pareja de cigueñas, embarcamos de vuelta a casa.
(Río Piedras, a la izquierda la barra, a la derecha al fondo El Rompido)
Por una vez, dejo Punta Umbría y me dirijo al cercano pueblo de El Portil. Recuerdo como en mi niñez, El Portil era solo un pequeño grupo de apartamentos y chalets, pero hoy en día, parte de los extensos pinares han dejado paso a urbanizaciones...
Aún así es un lugar precioso para visitar y navegar. El Portil, se encuentra justo en la desembocadura del río Piedras, situado al E de la localidad de El Rompido. La dinámica litoral, junto con los aportes del río Piedras, han ido conformando una barra de arena, perpendicular a la costa, y que a lo largo de varios kilómetros separa las aguas del Atlántico de las del río.
(Dunas, pinares y enebrales)
Esta barra de arena, llamada "La Flecha" del Portil, va creciendo cada año, siendo necesario dragar la ría para evitar que los bancos de arena obstruyan el paso de las embarcaciones de mayor calado.
Gracias a sus marismas, y a la proximidad de una laguna de agua dulce, podemos ver una gran variedad de aves acuáticas...
Pinares, enebrales, y una gran variedad de fauna Garzas, Ostreros, Gaviotas, Charranes, etc...
Tengo poco tiempo, pero como es invierno, la playa está desierta, y puedo aparcar a placer. Ponco rumbo ría arriba hacia el Rompido, aunque no tengo tiempo para llegar, no importa, lo importante es alimentar los sentidos, disfrutar de la calma de la ría y el calor de los rayos del Sol.
Un sitio más que recomendable, y donde podreis encontrar a parte del grupo de kayakistas de El Rompido y El Portil. http://rompidokayak.esforos.com/
Acabó de rescatar el estreno de la Fiji, Goltziana, de mi hermano David, las navidades del 09/10.
Nos desplazamos hasta la localidad de El Portil, y como era lógico para la época, pudimos disfrutar de paz y tranquilidad...sobre todo para aparcar.
La localidad onubense de El Portil, se encuentra situada cerca de El Rompido, y justo en la desembocadura del río Piedras, donde la sedimentación, ha creado una barra de arena "La Flecha", que discurre a lo largo de varios kilómetros, separando el río del océano.
La Flecha, cuyas playas podríamos considerarlas casi vírgenes, gracias a que el acceso a ellas, es solo posible cruzando la ría en una embarcación, o andando varios kilómetros por la orilla desde la localidad de Islantilla, amén de un parking situado a medio camino. Todo ello, hacen de ella una playa poco frecuentada incluso en los meses estivales.
De nuestro paseo, lo que si que pudimos apreciar, es como la fuerza de los temporales, han ido comiéndose la playa a pasos agigantados, cosa que se puede apreciar en el estado en que quedaron las pasarelas de madera, para evitar la degradación por el tránsito de personas. Aunque en el Portil es aún más patente, viendo la distancia entre la primera linea de edificaciones, y la marca de la pleamar.
...siguiendo la navegación, por la zona del Retamar, empezamos a pasar junto a las pasarelas de madera que dan paso a la margen atlántica de la "Flecha del Rompido", colocadas para evitar la degradación del entorno dunar.
Un poco más adelante dejamos a un lado las ruinas de "la casa del capitán" y la antigua Almadraba de Nueva Umbría.
2 de Enero de 2011, espero en Punta Umbría la llegada de mi hermano David, para cargar los kayaks en el coche, y salir a navegar. Decidimos acercarnos al Rompido, a navegar por la desembocadura del río Piedras, la cual forma en su desembocadura una barra de arena, que durante unos kilometros mantiene su curso paralelo y separado del océano.
El día es soleado y cálido, apenas una suave brisa nos acompaña, mientras nos dirigimos río arriba por la margen derecha, dejando atrás en primer lugar el Rompido y el club naútico, más adelante, la Isla del Vinagre, donde nos encontramos un grupo de 6 garzas reales.Seguimos en dirección a las marismas del Catalán, por donde nos adentramos en uno de sus brazos.
A la vuelta, todavía con la corriente en contra, regresamos por la margen de la barra, donde la abundante vegetación de retamas, da nombre a la zona.
A lo largo del recorrido, aparte de gaviotas, vemos cormoranes, garzas reales, ostreros, correlimos, etc
Vista del río Piedras, la Barra del Rompido, y al fondo el Atlántico.